Ni idea dónde voy pero seguime

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sábado, 7 de junio de 2014

Contrapesos

Casi por casualidad; medio en broma, acuñé el término contrapeso para referirme a las personas que tienen gustos digamos particulares. Digo así en sentido literal porque prácticamente son los únicos que gustan de ciertas opciones de equis cosa.

Me explico un poco. El contrapeso es aquél que, ante la posibilidad de elegir, decide lo menos masivo. No confundir con el que es rebelde o que busca ser original. No, no, nada de eso. El verdader contrapeso es auténtico y fiel a sus principios.

Hay personas que son 100% contrapesos. Ellas eligen los sabores de helado que nadie más quiere. No les importa la moda. Suelen comer helados minoritarios como Quinotos al whiskey o sambayón y mueren por las empanadas que cualquiera de nosotros (la mayoría) aceptaría resignadamente o con cara de "no puede ser, ¡otra vez choclo!".

Estos importantes elementos en el equilibrio social suelen ser tildados y señalados por los demás como raros. No los entendemos. Quienes tenemos gustos más masivos los vemos como bichos raros. No por ser diferentes sino porque se deleitan con cosas que para nosotros serían un castigo.

Hay contrapesos muy necesarios como los de búsqueda de pareja. Imagínense que pasaría si a todos los hombres de un grupo les gustara la misma persona. Suele pasar que a la mayoría pero fíjense, siempre hay uno que quiere a una que nadie más desea.

No siempre los contrapesos son con acciones positivas. Quiero decir, a veces hay actos o elecciones que van por el no y no por el sí. Por ejemplo los contrapesos que no comen chocolate o dulce de leche. Y es real, no les gusta. Y lo más lindo de todo es que yo para ellos soy un contrapeso porque no me gustan las aceitunas, la cerveza y el jamón crudo.

Así es. Todos somos en algún ámbito, contrapeso del resto. Y si creen que no revisen sus gustos y sopésenlos con otros. Verán que no a todos les gusta lo mismo y que ustedes también pueden ser raros.

miércoles, 2 de enero de 2013

El que sabe todo

Hace un tiempo ya que no me dedico a describir personajes típicos como "Flequillo y botas" así que voy a empezar el año con una de las personalidades más irritantes pero también más comunes que se pueden encontrar alrededor de las sobremesas: el que sabe todo.

No siempre es hombre. Hay mujeres porque para saberlo todo no es cuestión de limitarse por el color de escarpines que te hayan puesto de bebé. Pero piénsenlo bien, rara vez faltan a la sobremesa. En especial para la época que recientemente atravesamos.

El que sabe todo es distinguible primeramente por su postura corporal. Fíjense. Se sienta con los antebrazos apoyados sobre el mantel, las manos una sobre la otra preferentemente con las palmas hacia abajo. Los dedos de una mano sobre el dorso de la otra. Aquí cabe la salvedad de si el susodicho es diestro o antidiestro. La espalda erguida y la cabeza un poco hacia adelante, como si fuera una tortuga.

Los pies, puede que no lo hayan observado, van cruzados uno delante del otro. Como un ancla. Y la mirada ondea arriba, abajo y arriba de nuevo, entre las cejas y los hombros de los demás. Algún que otro gesto nervioso o de ansiedad mientras toma aire para mostrarnos todo lo que sabe; puede que sea un tic. Tocarse la nariz. Acomodarse los anteojos, hacer la mímica del chiflido con el labio inferior sin emitir ruido. Espera así, agazapado. Pacientemente aguarda el momento oportuno y cuando el grupo se ha disuelto y queda una sola víctima en la mesa, ataca.

El que sabe todo es como los depredadores. Espera su oportunidad de atacar cuando hay un desprevenido en soledad. Contra un grupo se sentiría disminuido. Habla. Habla, habla y habla de todo y opina. Él sabe. Él, que sabe todo, puede darte consejos sobre cómo humedecer el pionono para que te salga mejor, cómo desparasitar a tu perro e incluso cuál es la mejor época del año para comprar un potus.

El que sabe todo suele ser culto. Seguramente de chico fue un poco solitario. Apegado con alguno de sus padres. Lector ávido que veía poco el sol. Rara vez elegido mejor compañero. Hay quien dice que es así porque es su forma de vivir. De vivir a través de los demás. Y hay quien cree que es así pero no se da cuenta. Sea como sea, es algo extraño que alguien que sabe tanto no sepa sobre algo tan básico.

Conoce de tecnología, de mitología, de literatura, de física y de química. De música, de cine y de historia. Ha leído y le gusta que todos lo sepamos. Pero, casualmente, lo que todavía no ha aprendido es lo que no está escrito en ningún libro o revista de divulgación científica: cuándo quedarse callado.

viernes, 18 de mayo de 2012

Perfil empanadístico

Hace ya algún tiempo escribí mi ambicioso Perfil alfajográfico donde analicé con lujo de detalles la complejitud psíquica de las personas a partir de sus elecciones a la hora de clavarle el diente a la golosina más rica (como categoría) que existe. 

Es tiempo de estudiar un poco la comida salada y en esta ocasió voy a dedicarme a las empanadas. Está claro que hablo de las compradas porque las caseras son otra cosa. Es otra comida directamente. Seamos sinceros, nadie hace empanadas con ciruela o panceta a menos que quiera impresionar a otro alguien. A lo sumo combinás 2 tipos de queso. 

Vamos a dividir a los consumidores en categorías: los que piden todas del mismo gusto o pragmáticos, los que piden dos gustos o ambivalentes y los que piden tres gustos o más, también llamados fiesteros o curiosos*.

Pragmáticos
Los pragmáticos son básicamente personas que no tienen ganas de pensar en qué van a comer. Para ellos es una necesidad fisiológica y punto. Son lo más alejado que hay de un Bon Vivant. No distinguen repulgues y les da igual si la empanada trae pasas o no. Comen y listo. 
Este grupo puede a su vez dividirse en 3 grandes subtipos:
- Carnívoros: siempre de carne picada. Los que piden a cuchillo clasifican en otro grupo porque sí les importa la comida a otro nivel.
- Jamonquesívoros: van a lo clásico. Pim pam pum, comieron y siguen con el laburo. Se los puede reconocer fácilmente por las manchas de aceite en el pantalón. Son grandes consumidores de servilletas. Son los más sedientos.
- Verduleros: también llamados vegetarianos o culposos a dieta. No veo otra razón para pedir una empanada de verdura. Se dice que una vez existió una persona que pedía todas de humita pero no se ha confirmado. Es humito.

Los pragmáticos no son curiosos. Son personas apegadas a las costumbres y no prueban cosas nuevas a menos que se los hostigue. Sí, leyeron bien. Mantienen el status quo y es gracias a ellos que sobreviven los repulgueros. Son muy críticos con los fiesteros.

Ambivalentes
Buscan el equilibrio. Exploran pero siempre dentro de lo clásico. Si fueran a la playa, no se meterían más allá de las tetillas en el mar. Su problema suele ser que son estructurados. El desbalance los pone mal. Si un día se ponen dos medias diferentes se las sacan en el baño y las guardan en la mochila. También piden 2 gustos de helado que sean complementarios cromáticamente. Y uno es fruta siempre. 

Podría decirse que su voluntad empanadil oscila entre las de jamón y queso y las de carne pero hay especímenes que incorporan el atún o el pollo a su dieta. 

Fiesteros o curiosos
Este grupo es de lo más promiscuo. Comen de todo y rara vez repiten. Son los que preguntan siempre "¿y la de mendocina qué tiene?". Ellos prueban. A veces les sale mal y se hacen los giles. Trocan con los pragmáticos alguna de las conocidas arguyendo que la que pidieron es la más increíble que hay.

Son los más preocupados a la hora de la repartija. Analizan los papeles, sellos o planos indicadores de sabores con la minuciosidad de un perito calígrafo. Y se enojan muchísimo si alguien se confunde y se manda una de las suyas. "Típico de pragmático, comés a lo bruto como un avestruz". 

Este grupo desciende de las aves, por eso picotea de ese modo. Es importante aclarar que esta característica se puede trasladar a otros ámbitos de la vida. Curiosamente, los dueños de casas de empanadas suelen pertenecer a este tipo, de ahí que ofrezcan cada vez más sabores.

Espero hayan encontrado interesante mi investigación. Próximamente más análisis de personalidades a partir de las elecciones que parecen ser triviales. 

*Nota de autor: la investigación parte de tipificar a un consumidor tipo que ingiere un mínimo de 4 empanadas por compra. En ese contexto 2 gustos equivale al 50% de su universo. Difícilmente alguien pueda pedir 3 gustos si come 2 empanadas. Y si come solo 2 empanadas se está haciendo el light y no nos interesa.

martes, 27 de marzo de 2012

Los comodistas

Sus habilidades son inobjetables. Están los que no cambian el rollo de papel higiénico y te dejan el cartoncito ahí, abandonado. Que te mira como diciendo "mirá qué gil que sos que me vas a tener que cambiar vos".

Hay otros que se especializan en lo que se relaciona con el agua. Tenés a los que nunca hacen jugo. Dejan el culito en la jarra, menos de un dedo de alto, para que el siguiente sea el que lo prepare. Y lo tome natural, obvio.

Dentro de la misma especialidad podríamos ubicar a los que en el laburo no cambian el bidón del dispenser de agua. Sí, algunos aducen falta de fuerza física, pero sepan que va de la mano con la ausencia de fuerza de voluntad.

Por último para cerrar la categoría de agua y derivados quiero mencionar a los peores. Los que actúan con la impunidad de haber pensado antes friamente. Los que no rellenan la cubetera.

Estos últimos son letales porque la desilusión y la bronca que genera una cubetera vacía es irreparable. No será hasta dentro de una hora -mínimo- que podrás disfrutar de un cubito. Merecen venganza. Agua con sal les recomiendo.

Ni hablar de los que se aprovechan de tu envión cuando vas al kiosco. Ellos no van jamás. No conocen al kiosquero. Es más, no saben dónde queda el kiosco. Ni la casa de comidas.

Nunca van. Siempre (se) aprovechan. Tampoco llaman eh. Ah, no.

Hay otros que se perfeccionan en el viaje. Esperan agazapados hasta que te vayas de un lugar para saltar al auto con vos. Aguantan sueño, aburrimiento, pis, hambre, yo creo que hasta un cólico renal, con tal de que los lleven de arriba. Y no es por tacaños, es por la sensación de que sea "de arriba". Comodismo o facilismo como le dice un amigo mío. Se cura. Cuesta pero se cura.

martes, 27 de diciembre de 2011

Dime cómo te llamas y te diré cómo eres (mujeres)

Así de simple. El título de este post explica clarito como reflejo de peluquería de qué va la cosa. Quiero avisarles para no herir susceptibilidades que no hay un fundamento científico en mi teoría. Es simple experiencia, anécdotas escuchadas, algo de imaginación y mucho de cómo suenan los nombres. Vamos.

- Agustina: petisas pero muy lindas. Delantera generosa. Eligen carreras que tienen que ver con lo social. Raro que se dediquen a los números.
- Ana: sufriste un poco por alguna persona que no era como pensabas. Tu vida será larga, al contrario que tu nombre. Lo bueno es que sabés encontrar cosas nuevas para disfrutar. No te gustan las tortugas.
- Andrea: bueno, depende un poco de tu edad pero podés ser un poco cascarrabias. En general son buenas minas pero hay algunas que tienen un carácter difícil. Bah, si vas de frente y honestamente lo valoran. Se podrán enchinchar pero a la larga se les pasa. Tienen un imán para pelotudos.
- Belén: eras la más linda del aula. Ojo, con la adolescencia puede que te dejes estar un poco y cuesta bajar esos kilos de más porque no sos alta. Un poquito creída.
- Carla: medio jodida. También suelen ser lindas chicas y lo saben, así que lo aprovechan. Siempre van a tener un paparulo ahí al pie. Muy buenas para los deportes.
- Carolina: buena mina. Mala suerte en el amor. No elegís mal, tenés mala suerte. Muy capaz en el laburo. No hay carolinas con rulos naturales. Comen mucho.
- Daniela: baja autoestima. Artísticas, muy sensibles y amantes del cine. No les gustan los perros. Sí los gatos. Muchos amigos, poca bola a la carrera profesional.
- Dolores: y bueno, ¿qué querés? Te condenaron de chica. Igual no va a ser tan malo. A partir de los 30 tu vida se pone cada vez mejor. No hay Dolores con ojos claros. Si encuentran una es porque se iba a llamar de otra forma.
- Florencia: hay dos tipos de Florencias. Las que son simpáticas y las que son insoportables. Las insoportables suelen tener rulos y ser un poco testarudas. No hay rubias.
- Gisela: buena onda. Tu color preferido es el violeta desde antes de que se pusiera de moda por los Activia. Música: rock nacional. No son altas. Mucho arte.
- Gabriela: tienen muchos amigos. No deberían fumar tanto. Toman mucha agua. Aman a los gatos. Trabajan duro. Contracturas.
- Juliana: mucho pelo y largo. En un momento de sus vidas hacen click y le dan un giro. Suelen nacer entre abril y septiembre. Más amigos varones que mujeres, por la envidia.
- Luciana: son de las más copadas. Se llevan bien con las mujeres, cosa no tan frecuente. Buenas amigas, deportistas. Son un poco desboladas.
- Lucía: sin maldad. Gustan de la música y los niños. No son de hacer deportes extremos. Informales. No tienen rulos y se llevan mal con las Florencias. Mucha paciencia.
- Mariana: aplicadas y responsables. Parecen serias pero son buena onda. Cuidan a la gente que quieren. Tienen hermanos varones.
- Paola: no se parecen a las Paulas. No te confundas. A ellas les encanta el cine y la ropa. Rulos y ondas, raro con pelo lacio, aunque hay casos. No creen en el horóscopo.
- Paula: te tienen cagando. De buen corazón pero carácter fuerte. Cocinan bien, les gusta agasajar con la comida. Aman los zapatos. Son buenas amigas.
- Romina: hay dos clases de Rominas, las buena onda que tenés de amiga para toda la vida y las que descarrilan en la adolescencia. Estas últimas pueden ser muy trolas. Muchas veces están buenas y se aprovechan de eso para conseguir lo que quieren.
- Sabrina: parecen las más mala onda de todas pero no es así. Hay que conocerlas y ver que es pura cáscara. Son reservadas. Odian los peluches.
- Soledad: otras como las Dolores. No suelen tener rulos tampoco. Les gusta tomar bastante, pero tienen aguante. No usan pollera muy seguido y de chicas salían con el pelo mojado aunque la madre les dijera que se iban a enfermar.
- Valeria: aventureras, distraídas y con rulos. No hay Valerias rubias (naturales). Tampoco las hay muy altas.
- Verónica: a veces les cuesta romper un poco la rutina. No todo lo que hacen saben por qué lo hacen, pero no se martirizan por ello. No se tiñen el pelo. Les gusta la ropa cómoda. Enojadas son tremendas.

martes, 7 de junio de 2011

Perfil alfajográfico

Dime qué alfajor prefieres y te diré quién eres. Hay para todos los gustos. He aquí un pequeño análisis al respecto.

- Milka Mousse: te gusta el sexo duro. Cuesta llegarte al centro pero vale la pena. Te gusta disfrazarte de Suchard y las cosas de los 80. Sos nostálgico.
- Milka Mousse Blanco: te gustan las albinas.
- Tofi: sos gay y no lo querés reconocer. Te gustaría comerlo en barra pero para disimular le entrás al alfajor. Las chicas que eligen este alfajor son solas.
- Minitorta (Águila): no voy a caer en la obviedad como antes. Sos alegre, innovador y por supuesto hay variantes. El Torta de coco habla de que tenés otros intereses en la vida además del sexo (claramente representados por el chocolate y el dulce de leche). Bien por vos. Si vas con lo clásico bueno, cada tanto clavate al menos un brownie, vas a ser muy feliz.
- Bon o bon: otro que prueba. Explorador. Tu vida ha sido dulce en pequeñas dosis y querés una tajada más grande. Vas a llegar lejos. Te apoya toda tu familia.
- Terrabusi: definitivamente no entendés mucho de alfajores. Comés por inercia. Antes era glorioso pero ahora es como clavarte una lámina. Si lo ponés de perfil no se ve.
- Blanco: sos de llevar la contra, siempre con las minorías.
- Glaseado: tenés un poco de aires de diva, tipo David Bowie, pero no alcanza con tu brillo.
- Maizena: sos un poco empalagoso, te cuesta que la gente te trague.
- Vauquita dulce de leche: lo tuyo es la calidad. No importa más que el disfrute. Bien por vos. Pesate cada tanto igual.
- Coffler: bueno, ya te aburriste de los alfajores y vas a probar un chocolate aireado en forma de círculo. Dentro de poco te hacés puto.
- Pepitos: hay algo de sofisticación. Pensás un poco más allá y evidentemente superaste tus dudas sobre tu sexualidad, dejaste de pensar en el paquete.
- Cabsha: no está mal. Sos un tradicionalista que se cree vanguardia. Mientras seas feliz...
- Havanna: tenés plata pero no gusto. Sí, son de lo mejor que hay pero ya no son lo que fueron. Supongo que tenés issues con asumir tu edad. Ya no sos lo que eras.
- Cachafaz: son los Havanna de la nueva generación. Si elegís estos estás dentro de la masividad pero no te importa porque sabés que son grosos. Como los fans de Babasónicos. 
- Cachafaz blanco: lo tuyo es pura gula. Innecesario pero irresistible. Seguramente siempre das un poco más de lo que hace falta. Bien ahí, autoexigente.
- Cachafaz Mousse: sí, sabemos que el alfajor es copia del Suchard. Está mal, pero es riquísimo. Si elegís este, sos el típico flaco que sale con una mina para ocupar el lugar del ex y no te importa cuánto dure, lo disfrutás mientras dure.
- Jorgito: humilde, arraigado a lo de siempre, tenés poco mundo. No viajaste más allá de Coghlan. Tomate un micro una vez en tu vida así por lo menos conocés los de La Casita del Bosque.
- Guaymallén: acá estamos jodidos. Todo bien a los 6 años pero si seguís eligiendo esos tenés un problema serio. O sos amarrete.
- Tita: sos de los que disfrutan las transposiciones. Ejemplo: las películas basadas en libros como ser Harry Potter.
- Jorgito de fruta: dedicate a otra cosa. Comé flan. Cambiá de vida.
- Mini Jorgito: vas a lo seguro. Actuás despacio. Llegás a tus objetivos de a poco. La paciencia es un rasgo muy tuyo. Sos generoso.
- Tri Shot: vos sos un tipo diferente. Sabés elegir, no comés cualquier cosa y aunque pagues un poco más sabés que vale la pena. En tu laburo sos el que habla poco pero mete buenos bocadillos.
- Terrabusi Brownie: vos sos de los que son fieles a una marca y compran modelo actualizado. Seguro que tu viejo tenía un Falcon, pasó al Taunus y tu primer auto fue un Ka.
- Oreo: sos pro EE.UU. Ambicioso, quisieras poder mojar el alfajor en un vaso de leche. Tenés que entender que las cosas son lo que son.
- Capitán del Espacio: perfil bajo, buen contenido. Sos una persona que no se preocupa por ser famosa. Sabés que los que te conocen te valoran. Tu nombre no te ayuda, pero bueno, la peleás.
- La Nirva: ¿qué te puedo decir? Cada uno es feliz con lo que puede. O no.
- Blanco & Negro de Bagley: sin dudas una persona que sabe mantenerse en la cresta de la ola.
- Balcarce: lo tuyo no es el marketing sin dudas. Dentro de las variedades de la marca, vaya a saber uno cuáles son, lo que demostrás es ser una persona con gustos particulares. 
- Trassens: ¿en qué año naciste? Tal vez debería tratarte de usted.
- Cocolate: bien por la innovación, pero algo faltó. En el amor sos empalagoso.
- Cadbury: si sos religioso lo tuyo es el protestantismo. Es igual que el Milka pero otra marca. Dale, dejá de hacerte el distinto. 
- Fantoche: sin dudas sabés buscar. Sos un gourmet y una persona que sabe lo que quiere. Pionero. Genio.
- Jorgelín: muy parecido al que elige Fantoche, valorás la performance sin importar el trabajo de marca. Lo tuyo es glorioso. Sos un crack.

Nota del autor: las opiniones son totalmente subjetivas y podrán verse modificadas si los fabricantes decidieran enviar muestras gratis al mismo.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Minitas que se visten raro

Hay chicas que se visten raro. Será que soy un poco conservador para vestirme pero bueno, no es algo de lo que sepa mucho que digamos. Nunca entendí bien a la moda, o ella no me entiende a mi, no sé. Capaz que no nos dimos una oportunidad. Igual cada uno hace la suya y no nos jodemos.

Vuelvo al tema: las chicas que se visten raro. Hubo algunas pioneras de las babuchas hace un tiempo ya pero útlimamente se ven unos pantalones tipo paracaidista que exceden mi imaginación y mi capacidad de asombro. No sabés si se ponen como un jean o necesitás que alguien te envuelva como un panqueque. Algunos son tan jodidos que necesitás a alguien que sepa doblar origamis. No me quiero imaginar qué pasa si un día te estás cagando con uno de esos. Deben ser descartables. 

Las minas que se visten raro no son ridículas. Eso es lo raro. Porque a la larga las demás las copian. Y muchas veces las que las critican en realidad las envidian. 

Capaz que ves una por la calle y pensás "a esta mina la atacó un tsunami de Zara y se salvó de pedo" pero no. ¡Ellas se visten así a propósito! Para mí es un tema misterio. La moda es como el mar y ellas son surfers. Después tenés a las que nadan y a los que remojan los pies. 
Yo soy el que llega revolcado a la orilla y con arena adentro de la malla. 

martes, 17 de mayo de 2011

Los que se creen invisibles (fantasmas)

Hay gente que cree que es invisible. Estaba pensando en los que se cruzan por delante del televisor en mitad de una jugada de gol, pero no vale porque o no les importa o no se dan cuenta de lo que tapan. En realidad quería pensar sobre los que hacen cosas que dan vergüenza. O deberían dar. Creo que ya dieron toda la vergüenza que tenían y no les quedó ni un poco. Hay mucha gente demasiado generosa.

A los que se sacan mocos en el semáforo les tengo una noticia: el rojo no invisibiliza. En la radio el rojo significa que estás al aire sí, pero en la calle es detenerse, no que nadie te ve y tenés vía libre para meterte un dedo en la fosa nasal. Tampoco te hace invisible el hecho de meterte el dedo en la nariz. No, el chiquito tampoco. A lo mejor piensan como los avestruces, que esconden la cabeza en la tierra y creen que porque no ven el peligro, nadie los ve. 

 Después están los que mean en la ruta. Más vale que yo lo hice alguna vez, pero trato de que no venga nadie. Y sí, me da vergüenza que me vean así. No tengo alma de fuente. Pero estos creen que como están haciendo eso la gente no los mira. Es al revés muchachos. Tampoco da para saludar orgulloso.

Hay algunos que directamente no tienen códgos sociales, o no tienen filtros. Ya les dedicaré un post aparte como se merecen, pero dentro de estos me asombran los que se acomodan el paquete en público. Algunos hasta te hablan mientras lo hacen y te hacen sentir que les importa un huevo que los veas. No queda bien, no te vas a levantar a nadie ni vas a ser más macho por hacerlo. Si me dijeras que te dormiste al sol 4 horas en bolas y te acomodás te compro el coraje, pero tironear de la bolsita dejalo para cuando necesitás una bolsa para la basura y se trabó con los individuales en el cajón.

También están los que se sacan comida de los dientes. Meten el dedo hasta la última muela, miran lo que sacaron y se lo morfan. Yo no se si pretenden encontrar algo distinto o comieron tantas cosas. A lo mejor es como cuando encontrás plata en un bolsillo y querés ver cuánto hay: "Uy, encontré un pedazo de cordero de la cena de Nochebuena". O como cuando agarrás la campera con el primer frío del año y encontrás un boleto, te fijás de qué línea, día y hora es para ver si te acordás a dónde fuiste ese día. Ya lo sé, tengo problemas.


Los que se creen invisibles además se creen impunes. Y son como los fantasmas. Todos sabemos que existen y hacemos como que no los vemos.

martes, 26 de abril de 2011

Las viejas

Casi desde que tengo memoria me dicen que a las personas mayores hay que tenerles paciencia. Juro que les tengo, pero hay ciertas mujeres que podrían ser mis abuelas que realmente me sacan. Y como no son mis abuelas, me permito descargarme.

Están las viejas de consultorio médico que llegan y se adelantan en la cola de recepción. Se sienten impunes porque usan polleras largas y zapatos de enfermera. Además explotan el uso de chalequitos de lana tejidos a mano y se dejan algunas canas a la vista para que nadie piense que tienen menos años y les quiten sus privilegios. Ojo, después comen cualquier cosa, capaz que se fuman un pucho cuando salen del médico y caminan más rápido que yo. Pero se hacen las viejas. 

Son las mismas que cuando salís del médico después de haber pasado 35 minutos en la sala de espera y no más de 4 en el consultorio vienen hacia la puerta y no te agradecen habérselas sostenido abierta. Viejas forras son. Dan por hecha tu obligación de amabilidad y se sienten con derecho a no dar las gracias. Y encima el médico se hace el que se acuerda de vos pero te das cuenta de que no porque te va preguntando de a poco como el Akinator.

Las viejas de las colas largas como los bancos son las que te hablan. Empezás contestando por educación y tu cantidad de palabras baja a medida que crece el uso de monosílabos. Siempre terminás contestando con un leve movimiento de cabeza o un "se" ante los "hay que matarlos a todos" o los "esto con los militares no pasaba". Hasta cuando se cae el sistema del banco te dicen "con los militares no pasaba".

Hay otras viejas, mis preferidas. Son las viejas de paraguas en días de lluvia. Son las peores, las más malas. Las hijas de puta van por abajo de los balcones y juegan a pegarte con el paraguas en el hombro, porque saben que con el golpecito el agua acumulada te cae encima. Son tan forras como los colectiveros que pasan cerca del charco para mojarte. Es más, muchas harían esto si pudieran: http://www.youtube.com/watch?v=ATGLq3JkCX4

A los que me dicen que tenga paciencia porque ya voy a tener su edad les digo que ya no me aguanto más. No voy a esperar a ser viejo para ser un forro. Empiezo hoy mismo.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Converse girls

Así como me referí a las chicas que encajan en la categoría de flequillo y botas, quisiera dedicar unas líneas a las que usan Converse. O simplemente zapatillas de lona, si lo quieren ver así. 

Juegan a no ser parte de la moda, pero tienen su onda también. Es un look un poquito desaliñeado, sin ser desprolijo. Es como que dicen "me importa cómo me veo, pero no quiero verme perfecta". Suelen ser muy colgadas. Son graciosas.

Desestructuradas, son simples para vestirse, el jean, alguna remerita no muy cargada y la onda no va en la ropa sino en la personalidad. Chispeantes, capaz que no hablan demasiado, pero meten un comentario sagaz de tanto en tanto. No hablan tanto pero lo hacen bien.



Estas personas tienen rasgos distitntivos. Se paran raro, medio como no me importa. No tienen pose. O sea que el reggaetón no les va mucho. O sí, pero con un vasito de Fernet. Se distinguen por simples, no confundir con básicas. El exceso de personalidad las habilita a vestirse así. Son simples, está cómodas como son. No necesitan un taco para elevarse. Ni una empanada. 

No les gusta destacarse. Pero igual lo hacen; pero no es con intención, lo que pasa es que no necesitan arreglarse para eso. Porque no están rotas.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Galanes #6 El fachudo

Tipo galanudo si los hay. Esta clase de galán la tiene fácil. Tiene más pinta que un parque cervecero. Es desfachatado pero fachudo. Muy pero muy fachudo. Es de los que se dan vuelta a mirar las minas, pero también los hombres por envidia.

El fachudo se pone cualquier cosa y le queda bien. No es que sea un modelo atlético, pero tiene tanta actitud y está tan convencido de su fachudez que todo lo lleva con gracia. El tipo puede estar tirado como una morsa, acariciarse la panza y así y todo ser apetecible. Dicen que sobre gustos no hay nada escrito. Es mentira, basta con ir a una heladería para ver que sí hay.

Es selectivo. Solo le da bola a las minitas que le dan bola. Les da bola un ratito y se aburre. Enseguida se aburre. Prefiere las que están en otra. Es como Don Quijote, persigue un imposible. 

Es una tempestad de facha. Un revoltijo de sensualidad y masculinidad. Es un oso gris comiéndose un salmón. Un toro. Tiene más levante que una grúa de Paolini. Más hormonas que un equipo de rugby. Más personalidad que un japonés en África. Es una lluvia de suspiros. Le gritan más que a Luis Miguel en Vélez.  Fuerte como el titanio, imponente como las Cataratas del Iguazú, caudaloso como el Nilo.

Tiene tanta facha pero tanta facha que las mujeres corren para dar la vuelta manzana y cruzarlo de nuevo. Es tan pero tan fachudo que dicen que si te mira más de 5 segundos a los ojos, te enamorás perdidamente. Es un alúd de facha. Un paredón de hormigón que te parte la cabeza. Distante como una estrella, irresistible como una fondeau de chocolate.


El fachudo la tiene clara. La tiene fácil, por eso no entrena. Es como Riquelme. Como Nalbandián. Pero con facha. La imagen no es nada, la actitud lo es todo.

viernes, 19 de noviembre de 2010

¿Cómo ser macho?

La construcción de la masculinidad, lo macho, la machitud, machez y todas las formas que quieran ponerle a ese vocablo tan viril y argento es intrincada. Me preguntaba, ¿qué define a un tipo como macho? Veamos.

No cuidarse la salud. La primera cualidad del macho es su intransigencia, la segunda es su panza. Elegís una cosa y eso no lo negociás. No importa si es tan masculino eso que elegiste, lo macho radica en no ceder. Ser duro como una medialuna abandonada 4 meses arriba de la mesada en la casa de Coco Silly. Ejemplo machazo 1: comer cosas con grasa es de macho. Si tomás jugo Clight sos una nena. El que dice eso se preocupa en planchar la camisa antes de ponérsela o tiene un jaboncito rosa con forma de florcita en el baño. "Es para alegrarlo un poco" te dice.

Opinar en voz alta y gesticular mucho. No importa que tengas razón o no, pensar es para los putos. Vos decí lo que pensás a los gritos y cuando el otro argumenta desviá el tema para no perder la discusión. Ejemplo machazo 2: Messi es un muerto. "Pero salió mejor jugador y goleador en Europa". No, pero no quiere a la camiseta. "Pero vino a jugar lesionado, ¿para qué se va a arriesgar si...?". (macho interrumpe, el macho siempre tiene que interrumpir) pero si se le nota en la cara que está recagado en las patas -él nunca estuvo delante de más de 50 personas juntas pero es más macho que el otro que juega delante de cientos de miles-.

El fundamentalismo en las tradiciones. Nada se puede cambiar. Ni siquiera para mejorarlo. Querer mejorar algo que es de una forma, es de puto, porque los putos son decoradores y quieren poner todo lindo (?).

Catalogar a cualquier solista que cante en español como para mujeres. Así es la clasificación. El género musical sería "música para maracas". Ese mismo después te baila Provócame en todos los casamientos y se sabe el pasito mejor que Flavio Mendoza. 

Señalar al que hace algo diferente al grupo (de machos). Si uno de los integrantes es tímido, saludable, o simplemente no le gusta equis, el macho tiene el deber de ponerlo en su lugar. Ejemplo machazo 3: "No, gracias, yo no tomo cerveza". No tomás cerveza porque sos puto. "No tomo porque no me gusta". A mi no me gusta laburar y voy igual, eso hacemos los machos. La realidad es que va porque si no la mujer lo manda a vivir de nuevo con la madre (que en el fondo le encantaría).
Ser lo más primitivo posible. Al hablar, al comer, al caminar. Compartir todos los resultados de los procesos de tu cuerpo cualquiera sea el estado (sólido, líquido o gaseoso) del mismo. Ejemplo machazo 4: "No sabés el garrrrrrrrco que me eché recién, se tuvieron que ir todos de la oficina".  O comer con la mano hasta el pastel de carne con papas y ensuciarse mucho. Ahora, dormir en carpa ni a palos porque le duele la espalda. Hotel o nada.

No cocinar. La cocina es para las mujeres. Es preferible comer empanadas compradas 16 días consecutivos y tener que tomarte un barril de laxante antes que hacerte una ensalada. Ahora, si lo llevás a pescar no te agarra una carnada ni loco porque le da asco.

Moraleja: nadie es tan macho como cree y todos somos más maracas de lo que pensamos. ¿O hay algún hombre que no tenga un macho adentro?

viernes, 1 de octubre de 2010

Gordo de alma

Será por la genética o por casualidad, pero no soy gordo. Sin embargo, bien podría serlo a raíz de mis paladar. O bueno, alma de gordo como dicen. A partir de eso quise elaborar un completísimo listadito para que mis amables lectores puedan evaluar su gorditud almística. O sea, saber si son gordos de alma. Son solamente indicios peeeeeeeeeeeeeeeero, quien te dice que cuando cambie el paradigma científico esto tenga alguna validez. Lo mismo podría pasar con la autopsia al extraterrestre de Chiche.

- Si cuando escuchás la palabra fantoche pensás en un alfajor triple aunque estés en un circo.
- Si en vez de dejar pasar el tiempo (alma de vago) o matarlo (alma de asesino en potencia) lo rellenás (vos sabrás con qué, gordit@)
- Si en vez de pegar onda con alguien te gusta hacer buenas migas y no sos Hansel o Gretel.
- Si a vos no te pasan cosas feas sino que "te comés un garrón".
- Si cuando te fue bien decís "todo jamón".
- Si sos hombre y escuchás que hablan de tortilla a la española y no vienen a tu mente Penélope Cruz con Scarlet Novoyaescribirunapellidotandifícil sino papa, cebolla y huevo.
- Si alguien dice "me hicieron sanguchito" y en vez de pensar en un trío pensás en un pebete de salame y queso*.
- Si te gusta la navidad por el maní con chocolate y los turrones y no por los regalos (alma de botinera).
- Si te gusta pagar facturas porque es lo que mejor va con el mate a la mañana.
- Si no sabés bien cómo es el ciclo lunar (llena, cuarto creciente, menguante, nueva) pero diferenciás las de grasa de las de manteca.
- Si comés en una comida en este orden: fiambres, lasagna, flan con crema y dulce de leche (dos veces) y capuccino pero lo acompañás con gaseosa light. (Sos lo que se denomina gord@ culpógen@).
- Si comiste más de 10 alfajores en los últimos 25 días. Sí, los Jorgito mini también cuentan como 1.
- Si no te da vergüenza agarrar la última porción de pizza pero sos capaz de mearte encima antes que levantarte para ir al baño en el medio de una clase (alma de nerd).
- Si te entusiasma más hablar de comida y combinaciones de ellas que de política o discutir la ley de medios. O si lo hacés mientras comés.
- Si tu frase es "de frente manteca" y no "de frente mar" (alma de romántic@).
- Si no sabés un pedo de botánica pero te gusta el chocolate en rama (chocolate para el alma).
- Si cuando ves un poster de Araceli pensás en su papel como repostera (Alma mía).


Si todo lo anterior te aplica, comiste algo durante la lectura y todavía pesás menos de 150 kg, considerate una persona afortunada, como yo. Eso sí, cuando te llegue la hora y dejes ese cuerpito genitl, pedile a San Pedro que te levanten con grúa porque tenés alma de gord@.


* Nota del autor: Yo seré un sexópata pero vos tenés alma de lechón.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Los ninjas

En todo lugar donde haya más de 2 personas suele encontrarse un ninja. ¿Qué es un ninja? Mercenarios entrenados para la guerra en distintas "artes": el engaño, sabotaje, asesinatos y generar quilombos, por qué no. Los ninjas son expertos en armar pócimas, venenos y sus célebres cortinas de humo. Además son eximios en el tema del disfraz. No, no son modistas ni sastres.

Decía que es frecuente encontrarse con estos personajes, incluso en nuestra Argentina de comienzos del siglo XXI. Por supuesto que no andan con un sable colgado y la cara tapada, pero hay algunas señas que comparten con los simpáticos mercenarios nipones. Al servicio de mi comunidad, he aquí un listadito de indicios que permiten identificar a un ninja.

- Son sigilosos, andan por ahí y no sabés cómo pero se te aparecen por atrás de sorpresa. Generan 1 de cada 3 infartos en oficinas. (Fuente algún hombre ocioso que quiso construir una).
- Andan siempre por las sombras y nadie sabe realmente cómo es su cara. 
- Cuando se van, tiran una bomba para distraer, en general es puro humo.
- De vez en cuando, te tiran una patada.
- Andan siempre con ropa oscura para que no los vean en las sombras. 
- Les vendieron su diseño de calzado a Nike y ahora son empresarios.
- Comen arroz bastante más seguido que nosotros, occidentales comunes y corrientes.
- Van a la tintorería muy seguido (y no usan traje, es sospechoso).


La gente con espíritu ninja acecha por doquier. Merodean en tu oficina, se camuflan en tu familia y andan en motos Kawasaki.

Andá con cuidado y conseguite un amigo samurai que te defienda. Los ninjas están entre nosotros.

lunes, 9 de agosto de 2010

Flequillo y botas

El título es descriptivo pero no dice todo. En este sencillo acto, quiero elucubrar una descripción generalizadora, machista, injustificada e injusta sobre las mujeres que usan flequillo y botas. Por supuesto, basada en los prejuicios masculinos no solo míos sino de la mayoría de los hombres de este bendito país. Amén. No, mejor amen. 

Primero digamos que se para para que la vean. No, no es algo obvio, no cualquier mujer se banca que la desnuden con los ojos. Sí, ya sé que algunos me dirán que no todas las que se ponen botas y flequillo buscan eso, pero no puedo atender a las salvedades. Ya dije que esto es generalizador e injusto. Así es la vida a veces. 

Saca culo. Paradita encorvada tiene la postura exactamente opuesta a la de un jubilado que hace la fila en Banco Provincia para cobrar. Como dirían los filósofos Donato y Estéfano, cóncavo y convexo. O, si prefieren algo más visual, ( vs. ).


Flequillo y botas toma cualquier cosa pero que venga en botellita. Corona, Pronto, Quilmes, no importa mucho. Para ella la bebida es un accesorio. De vez en cuando se ponen esos ponchos fashion. 

Flequillo y botas te mira hasta que la mirás. Después, te mira un poquito más, como invitándote. Y si vas, te da vuelta la cara o te dice "gracias, vine a divertirme con amigas". A flequillo y botas le gusta sentirse deseada. No come helado, bah, casi que no come y se queja porque los hombres no la toman por lo que es por dentro. 

Tiene una batalla entre su exterior y su interior. Una diferencia irreconciliable porque el interior se construye a partir de la cáscara. Es una contradicción absurda como la de las rejas del cementerio. Los de afuera no quieren entrar y los de adentro no pueden salir, ¿para qué están?

Flequillo y botas come sushi porque es "in". No sabe lo que es un Fantoche (ni el alfajor ni el payaso) y quiere tener un labrador pero no limpiar lo que cague. Está entre los 30 y 38 pero prefiere no pensar en ello. Flequillo y botas no quiere pensar.

Cada tanto conoce a algún musculosa y gel que la engatuza y se enamora de la pareja que hacen. Comparte actividades importantes como ir a Miami Sun y caminar por algún shopping. Se compran una netbook para tener algo en común y van a Café Martínez para usar el wi-fi y mirar facebooks ajenos. Comparten consumos mientras se consumen el uno al otro. 

Si la cosa no va, se separan, como cualquier persona. Y flequillo y botas se convierte porque se plantea que a lo mejor no dio importancia a las cosas importantes (?) de la vida. Es su estado de iluminación (se hace los reflejos). Cambia su look, empieza yoga y se pone a leer para ser una chica más interesante. Capaz que un día va a una plaza a tomar mate con un libro de poesía. 

Y después de horas y horas de Bridget Jones y Sex and the City, como por arte de magia, se reconoce en el espejo mientras se tapa algún granito y se da cuenta de que no puede ir contra su esencia. Paradita con su viejo jogging gris y su pulover violeta; despeinada y con 1,3 kilos de más, comprende que no puede seguir cayendo al vacío. Maduró el cambio interior y ya está preparada para ser flequillo y botas otra vez. O lo que la moda mande en ese momento.

miércoles, 28 de julio de 2010

El experto

Como no soy mujer, no conozco al dedillo la dinámica de una mesa femenina compuesta por amigas. Sí, algo puedo imaginarme a partir de películas y series que alguna vez he visto, pero quiero confesarles, nunca presté demasiada atención.

En fin, yo quería contarles esto porque supongo, sin ningún asidero sustentable, que todas las mesas de hombres amigos, o concilíabulos machistas, son más o menos iguales. Paso a detallar características típicas de las charlas que nos tienen como protagonistas. Antes debo mencionar que el experto sabe mucho pero poco aplica. Es decir, puede decirle a sus comensales las cosas claras, sin pelos en la lengua y sin ponerse colorado, todo aquello que debió haber hecho o dicho. Eso sí, en el momento en que se ve en una situación similar es como un libro escrito con jugo de limón. Se parece a los demás, pero todo lo que escribieron en él no se puede leer.

Características del experto
- Ni fachudo ni feo. Es un hombre promedio, con un trabajo "normal".
- Es un teórico de las mujeres. Un teórico purista. Sabe un montón, pero casi nada de lo que sabe llega a la praxis.
- Velocidad de palabras. Ante la puesta en situación de su confraterno, puede que ni lo deje terminar la frase para escupir una solución y/o consejo. La fundamentación es imprescindible. Esto significa cálculo y especulación de todo lo que sucederá a partir de la conducta del hombre.
- Ironía, sarcasmo y mucho sentido del humor. Si su comentario fue realmente de experto, sobrevendrán los célebres "qué hijo depú" o "no podés decir eso, animal".
- El experto no existe físicamente, es una suerte de masa de aire frío que atraviesa a los hombres por momentos, los posee y luego los deja de nuevo en su estado de "al final somos unos giles".
- Nunca duda. Puede llegar a equivocarse, pero solamente si otro experto es más experto que él. En realidad no se equivocó, solo fue menos preciso que el otro experto. 
- Da consejos y puntos de vista sin que se los hayan solicitado. Esto es fundamental. El experto es proactivo. Siempre.
- Ante la tristeza de un amigo, acude a cualquier tipo de comentario, por despiadado que sea, para apaciguar su saladez anímica. Estos incluyen la falta de tacto y de respeto hacia la "hija de remil puta" que hasta hace 3 horas era la novia perfecta. El cambio de un estado al otro es tan fácil y rápido como las novias de Fort.
- No hay peor enemigo para él que la suegra de su amigo. Ella es responsable de la hinchazón testicular de su amigo (antes experto y ahora novato).
- El experto conoce los laberínticos secretos del cerebro femenino (no, no tienen corazón) como Kasparov las jugadas de ajedrez. Él también sabe mucho de mover las fichas del ajedrez. Pero de las damas, poco.
- Vive en todos nosotros. Todos tenemos un potencial experto. Su espíritu reside dentro de nuestra naturaleza masculina y se pasa de mano en mano como la llama olímpica. 

Seamos honestos, ¿quién no se ha sentido experto alguna vez?

lunes, 3 de mayo de 2010

Musculocas

Son personajes que pueden ser avistados generalmente de noche. Por supuesto que se los identifica fácilmente por su vestimenta. Un jean, o cualquier pantalón, de preferencia entallado, y desde ya la nunca bien ponderada musculosa. Los musculocas no tienen frío. No importa si hacen 7 o 29 grados, mostrar los bíceps, tríceps, y todos lo ceps que tiene esta gente es más importante. Los musculocas no son peludos. O sí, pero se depilan. Son prolijos, meticulosos, y les encanta figurar. A veces se ponen alguna pulsera. De cuero tal vez. Bien vistosa.

Los musculocas tienen amigos que no son así. Porque de esa forma se destacan. Bailan siempre con la lata de energizante en una mano y con el movimiento pélvico típico del meneaíto. Pero sin ir hasta abajo. Hay musculocas que incluso se animan a la tela calada. Después viene la purpurina y de ahí al conchero hay 2 años, 3 máximo. Compiten con las chicas por el protagonismo.

Las musculocas suelen usar gel en el pelo. Es más, no recuerdo haber visto musculocas pelados. Habría que ver si es condición tener pelo para ser musculoca. Lo que sí se es que prefieren color blanco o negro para la remera que usan: la musculoca. ¿Será que además de mostrar les gusta usarlas porque tienen como un bretel?

Se matan en el gimnasio. Si bien son recios, pueden llorar si les sale un granito en la cara. Tienen una sensibilidad diferente: los conmueve una oferta de latas de atún o una nueva canción de Daddy Yankee. Ni hablar de Madonna. Pero ojo, solo cuidan su aspecto (a veces más que una modelo). Se miran en todo lo que refleje y cuidan que su peinado no se altere bajo ninguna circunstancia. Sin espejo no hay vida y si se rompe no son 7 años de mala suerte, son 2 días de abstinencia. 

Los musculocas son como la buena ropa: cuando salen del placard todo el mundo los nota.

martes, 27 de abril de 2010

Los que no se ríen

No me había dado cuenta antes pero hay gente que no sabe reírse. Sí, parece una tontería esto que escribo, pero fíjense que hay personas que no se ríen; en su lugar tienen hilos de voz finita que simulan ser una carcajada. Pero no son. No sabés si tienen hipo o se ríen. Un espamo tal vez. "Jiiiii jí. Jiii jí". ¿Qué es ese bicho que relincha? Ah no, es una puerta que hace ruido. No... podría ser un vietnamita pidiendo un Big Mac; no podría notar la diferencia. Eso no es risa; está más forzado que la letra en una canción de Rocío Marengo.

No hablo de las personas serias sino de las amargas. Lisa y llanamente.La risa no se puede aprender, es algo que te sale. Si estabas tomando té y te reís también, porque té sale por la nariz. Me animaría a decir que no hay dos personas que se rían de la misma forma. Y no elegís cuándo, solo te sale. O té sale. Hay personas que son inertes. No se qué tendran adentro en vez de corazón, capaz que un despertador. A ellas les da lo mismo un día gris, nublado y con granizo que un día soleado. Estos monstruos pueden ver Bambi, ET, El Oso e Ico el caballito valiente de corrido y sin largarte una lágrima. Si consiguieras una, podrías fabricar cubitos Knorr con una sola. Como no lloran nunca la concentración salina es altísima.

Estos sinrisa tampoco sufren. Eso es lo más triste, siempre están igual. Ni bien ni mal, ni tristes ni contentos. Pero no término medio; más bien son insulsos. Como un postrecito de chocolate light. 
Los que no se ríen no le temen al ridículo. Ni siquiera saben que existe esa posibilidad. Son tan medidos, tan controlados, que si alguna vez abrazás a uno la sensación es igual que abrazar un arrayán. Los que no se ríen suelen creerse mejores. Miran todo desde arriba porque están subidos a un banquito invisible e inventado que los separa de "los demás". Creen tener más materia gris y en realidad toda su materia es gris. Solo gris. La única forma de que tengan vida interior es si toman algún yogur para vitalizar la flora intestinal. O que se coman una hormiga viva.

Los que no se ríen se pierden de mucho. No saben lo que es ponerse colorado de reírse. Ni quedarse sin aire por las carcajadas. O caerse de la silla. Los que no se ríen no se agarran la panza ni levantan un brazo señalando quién sabe qué mientras te doblás porque no podés parar de reírte. Nunca les pasó que no recuerdan de qué se ríen y reírse de reírse. Siempre serios, responsables y formales. Ante todo la compostura.

No se si será porque no se ríen pero tienen la piel diferente. a lo mejor tienen menos arrugas cuando sean viejos. Capaz que los músculos atrofiados también. Pero lo más notorio es el sonido que producen cuando tratan de reírse. Algo parecido al Sr. Burns pero con menos años y un poco menos amarillo. No mucho, apenas.

jueves, 18 de marzo de 2010

Dime con qué cargas y te diré quién eres

Cada vez que te vas de vacaciones tenés que armar un bolso, mochila o valija. Creo que, y esta es una teoría absolutamente sin fundamentos, el modelo de equipaje elegido nos dice mucho sobre quien lo porta. Y no hablo de Hugo.

Aquél que elige valija - o maleta si quieren ser neutros como Suiza- es decidido. Toma la sartén por el mango y le gusta sentir que tiene el control de la situación. Tal vez haga zapping. Está acostumbrado a darle un cierre a las cosas y suele presionar para cerrar algo cuando cuesta. También cuando llanura. Salta encima de la valija para cerrarla aunque visite Jujuy. Si la valija tiene rueditas significa que tiene iniciativa. No es lo mismo tirar del carro que empujarlo. Preguntale a Mateo. Y si le pone candado es que algo reprime. O juega a la generala con su perro. Y desconfía. O puede que viva en Argentina y pasa por Ezeiza. Eso pasa a veces también.


Si alguien elige bolso es posible que sea de esas personas que todo lo generalizan. Y como tales no se puede confiar en lo que digan. Son todos poco confiables. Mete a todos en la misma bolsa y elige el bolso porque tiene diferentes opciones de carga. Léase: colgado de uno de sus hombros con la tira o en la mano con las tiritas. Nada que ver con tener frío porque si vas a la playa con bolso y en febrero igual tiene tiritas aunque hagan 35 grados a la sombra. Tiritar podría ser la acción de cargar un bolso. Incluso cuando hace calor. Los que usan bolso tienen balance aunque no sean contadores y alternan el peso entre sus dos hemisferios para no sobrecargarse. Poseen el equilibrio en sí mismos. Son como el muro de Berlín.
 

Los mochileros tienen espíritu más libre. Muchos tienen ascendencia judía o italiana. Por eso cargan con todo sobre sus espaldas en vez de balancearlo entre sus brazos o arrastrarlo. Es como un reflejo condicionado. Hacen rollitos con la ropa para aprovechar el lugar y no les importa que la ropa se arrugue. Llevan muchas bolsitas para guardar ropa y no sufren tanto cuando tienen que buscar el equipaje si viajan en avión porque la mayoría de la gente usa valija. Ojo, hay una sensación de inseguridad que se ve suplida con el espaldar de la mochila. El respaldo les da comodidad y seguridad. Si usan piloto para mochila cuando llueve son muy precavidos y seguro que también tienen curitas, no las compran cuando las necesitan. Igual que las aerolíneas que como son precavidas te ponen un piloto siempre. Aunque no llueva. 

lunes, 8 de marzo de 2010

Los pájaros carpinteros

Existen personas capaces de picotearnos la paciencia hasta agujerearnos la corteza cerebral. El bocho queda con un agujerito invisible donde podrías poner una pajita para tomar como si fuera un coco en la playa. Incansables con el pico,  no se detendrán hasta que de nuestro cráneo comiencen a manar todos los pensamientos y gusanos que hasta aquél momento circulaban dentro de él. Los pájaros carpinteros pueden taladrarte la cabeza hasta lograr que te duela. Te sacan el buen humor y las ganas de charlar.

Hay pájaros carpinteros que trabajan de mañana. -Buen día. ¿Qué tal? ¿Viste que calor? No parece marzo. Es insoportable. Para mi que es por el calentamiento global. Algo hay que hacer. Esto es una señal. ¿No hablás? ¿Te pasa algo? ¿Estás de mal humor? ¿Te pasa algo?-. Apenas masticás un "no, solo que todavía no me desper..." -Ah, porque como estás tan callado. Pensé que te pasaba algo- ¿seguro no? ¿Seguro? Mirá que me podés contar. Digo, si te pasó algo contame si querés, capaz que te puedo ayudar... Y vos pensás, sí, callate un rato.

Hay otros pájaros carpinteros que trabajan mejor de noche. -¿Qué hiciste hoy? ¿Cómo te fue? Contame. Contame. Dale, contame cómo te fue. Contame. No seas parco. Dale, contame-. "Bien, qué se yo." contestás con la mejor onda que te sale ante semejante ráfaga de preguntas. -Ah, y me lo decís así. No me querés contar. No te hagas problema. Si total...- "¿Total qué?" preguntás estúpidamente. ¿Para qué? Mejor te hubieras quedado callado. El pájaro carpintero no deja pasar oportunidad y escupe sin parar preguntas, frases, comentarios y frases hechas (son las que más le gustan) para seguir con su cometido, aturdirte. Sentís que tu cabeza se apaga. Se va. Se va. Se fue.

Yo he llegado a ver un puntito blanco sobre fondo negro que desaparecía hasta que directamente se va todo a negro. Y lo siguiente que recuerdo es que me decían -¿Y a vos te parece? Digo, cada uno hace lo que quiere, ¿no? porque es un país libre, ¿pero te parece? "Yo qué se".

Hay pájaros que trabajan todo el día. Mañana, tarde y noche. Por teléfono, internet, SMS y en persona. Taladran incansablemente a todos los que están a su alrededor. Tiki tiki tiki tiki. Te preguntan por Carlos, tu compañero de trabajo que no conocen; por su novia, los problemas de ellos, de sus padres y del kiosquero amigo del suegro. Cada dato, cada noticia es una punta para preguntar y hablar. Tiki tiki tiki. Y vos pensás "¿Cuándo jugaba la selección?". Tiki tiki tiki.

Más que pájaros carpinteros parecen las máquinas perforadoras de petróleo. Movimiento continuo sin piedad. Sin pausa. Hasta que el hilito de sangre te chorrea por el cuello. Sin remordimientos. Sin autocrítica. Sin descanso. Vos sos antipático, parco, antisociable o malhumorado. Ellos no son incisivos. Solo curiosos.

Los pájaros carpinteros están muy ocupados picoteando y el ruido no los deja pensar. Cuando se encuentran con otro, se picotean hasta ver cuál de los dos le perfora el cráneo al otro. Es una lucha sin cuartel donde sobrevive el más picoteador. No paran. Y ojo, porque si hay personas alrededor pueden resultar heridas. Se suelen ver estos duelos en acontecimientos familiares típicos como bautismos, navidades y aniversarios. Y ganará seguramente aquél que mayor capacidad pulmonar posea para lanzar frases sin parar ni a respirar. No se escuchan por supuesto. Vamos a recrear un "diálogo" típico:
- Sí, porque el país está como está por culpa de los que...
- Y yo le dije, a mi no me parece bien. Porque en la diez de última lo llamabas y le decías. Pero no.
- Entonces después no pidamos que los jóvenes se porten bien.
- Hay que dar el ejemplo.
- El ejemplo hay que dar, ¿qué vas a reclamar después si roban desde el primero hasta el último?
- Claro, y seguro que le robaron todo...
- Todo se robaron, este país era una potencia. Pero no han dejado nada. Todo culpa de...
- Y sí, siempre ha sido así, qué va a hacer... Es lo que nos ha tocado vivir.
- Vivir como se pueda, ¿no? ¿Qué otra nos queda?
- Claro, el tránfuga tenía otra por ahí. Son todos iguales...

Si tenés la posibilidad de presenciar uno de estos acontecimientos no intentes separarlos. Te pueden taladrar entre los dos. Girá sobre tus talones y rajá a tranco largo. Buscá un grupo para camuflarte y mantente en la tuya. Evitá el contacto visual, los pájaros carpinteros eligen por la mirada.