Ni idea dónde voy pero seguime

martes, 4 de enero de 2011

El año que viene

Mi 2010 fue buenísimo pero tengo un problema: no me acuerdo qué hice ni bien empezó. ¿Qué importa? ¿Cómo qué importa? Quiero que este año sea por lo menos tan bueno como el pasado. Así que debería haber repetido la fórmula mágica para tal cosa. Tal vez hago algo mal y deshago lo bueno. Uy la puta madre, así no hay cábala que aguante. ¿Qué tenía puesto? ¿Cuánto vitel thoné comí? ¿Brindé con sidra o con ananá fizz?

Yo veo que todo el mundo trata de repetir cábalas. Así íbamos a ganar el mundial de fútbol. Así el 2011 va a ser tan bueno como el 2010. Me parece que no. Los años son como las personas y los goles de Play Station, irrepetibles. Puta madre, ya me pinché el globo solo. Bah, la bombucha por la época del año. Ahora me voy a desanimar y mi año va a ser pésimo porque mi ánimo estará por el suelo. En una de esas entierro mis sueños y florecen solitos sin que haga nada. Necesito encontrar metas para motivarme.

A ver, algo fácil de cumplir así me siento bien con eso. Ya sé, voy a levantarme 5 minutos antes para no correr a la mañana... ¿Para qué me miento? Ni en pedo me pierdo 5 minutos de sueño por eso. Si fueran para viajar sentado te lo pienso. Bueno, tiene que haber algo fácil de cumplir que me motive. ¿Por qué será que me achancho tan fácil? Porque soy hombre. Me podría tomar el año sabático, escuchar Black Sabbath digamos. O comprarme el perfume de Gaby Sabatini. Incluso pedir un servicio de Catherine o de catering también podría ser. 

Este año me propongo no hacerme más bajito. Hacer al menos 6 asados y no romper ningún vaso. Probar 3 gustos de helado que no haya probado y descubrir alguna calle cercana inexplorada. Me gustaría aprender a hacer alfajores y usar el traje que me compré el año pasado. ¿Alguien me puede invitar a un casamiento por favor? No quiero salir a pasear en traje solo para usarlo. Y quiero seguir mi blog y que me lean los que me leen. 

Y que me entiendan los que me entienden; así, hasta el año que viene.